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martes, 8 de julio de 2014

Estafa en Jerusalén

Si bien es sabído que hay que tener cuidado cuando usamos la tarjeta de crédito en el caso de los Argentinos que viajan al exterior hace uno meses no nos quedaba otra alternativa que usarla en cualquier comercio ya que acceder a moneda extranjera era algo complicado además de muy caro. 

Entendiendo este panorama y vista la necesidad de acceder a una memoria para mi cámara de fotos decído entrar a un comercio a la entrada del barrio cristiano en la ciudad vieja. El vendedor me pasa el precio en shekels y haciendo una cuenta rápida da unos 17 dolares. Hasta ahí todo perfecto. 
Al darle la tarjeta se va hacia un anexo del local donde hace un par de llamas telefónicas y veo que voltea la tarjeta para ver el código de seguridad cosa que me llama la atención. Acto seguído me pide otra tarjeta porque según el sujeto le rechazaba la compra; al comentarle que no tenía otra tarjeta vuelve a probar y que casualidad le funciona. 
A esta altura de las circunstancias ya empecé a dudar y mis dudas se disiparon cuando vi el comprobante de la compra: 117 dolares!
Ante mis reclamos entra el dueño del local y para calmarme me ofrece 200 shekels y un par de artículos del local, no contento con esto me dirijo a la oficina turística para comentarle la situación a lo que me aconsejan que me dirija hacia la policía turística que se encontraba enfrente. 
Como mi inglés no es muy bueno explicarle la situación de la que había sido victima fue demasiado complicado por lo que me facilitaron un traductor y luego se pusieron en marcha 4 uniformados para acompañarme al local. 
Entre gritos en hebreo el hombre se reusaba a cancelar la compra y me decía que gracias a mi le iban a cerrar el local y quedarse sin trabajo, como si yo fuese el culpable de que me haya robado 100 dolares. 

Me dan un teléfono para que hable con Visa ya que no me quedé contento con que rompa la boleta, tenían que cancelar de alguna manera la venta pero no querían entrar en razón o no sabían como. 
Desde Visa me informan que para que se cancele la venta tiene que figurar un menos delante el monto y Visa comunicar al vendedor cuando la operación sea cancelada. 
El hombre no entendía parece esto y me decía que me fijase en el homebanking para que vea que no hay ninguna venta a lo que sabía que esto no era automático al realizar una compra y tardaba en entrar la venta además que no tenía forma de comunicarme con Visa ya que no llevaba celular y no iba a perder tiempo yendo al hotel o a una cabina telefónica por culpa de un estafador de poca monta. 

Finalmente luego de perder 1 hora en el local llegamos al acuerdo de que pase 2 horas más tarde para que me dieran el comprobante de la cancelación. Así fue finalmente y gracias a esto me perdí de entrar la explanada de las mezquitas, pero eso ya es otra historia.








lunes, 7 de julio de 2014

Pasar por sospechoso en aeropuertos de Bolivia

Nunca tuve problemas en ningún aeropuerto del mundo pero Bolivia fue la excepción por la ineficiencia o falta de experiencia de algunos empleados de seguridad.
Cuando me disponía a entrar a la sala de preembarque luego de pasar mis cosas por los rayos X una empleada de seguridad revisa mi mochila y me pregunta si llevo algo más; al decirle que no, llama a otro personal de seguridad el que me lleva a una cabina cerrada, me palpa de armas y me hace un interrogatorio. No contento con mis respuestas me lleva a un sector aislado del aeropuerto, algo así como un sótano en donde me hace pasar unas 5 o más veces por un bodyscanner; evidentemente el hombre no sabía usar bien el aparato lo que me hizo poner aún más nervioso y reiteradas veces me pregunta por qué estoy tan nervioso. 
Le pregunto por qué sospechaba de mi si ya había revisado todas mis cosas sin encontrar nada e inclusive me hace pasar por varios controles e interrogatorios absurdos haciendome siempre las mismas preguntas "¿A qué vino a Bolivia? ¿Usted se droga? ¿Alguna vez se drogó? ¿A qué vino, diga la verdad?" 
Me dice que en el bodyscanner ve algo sospechoso, evidentemente sería la pastilla contra la altura que tomé y algún que otro remedio ya que como en Bolivia la mayoría de los hoteles carecen de agua caliente me agarré una angina bastante fuerte. Esto también me jugó en contra ya que al tener la garganta un poco roja por la angina el hombre pensaba que era un camello o algo así. 

A mis respuestas lógicas y luego de mostrarle todos los remedios y cosas que llevaba el sujeto seguía con las mismas preguntas y preguntándome por qué estaba tan nervioso, cosa que es obvia en cualquier persona que esté sometida a un interrogatorio en un lugar donde un funcionario de seguridad tiene poca idea de lo que hace.  
Según este sujeto la persona que lo mandó sospechaba de mi porque llevaba poca ropa y cosas, algo absurdo también porque estuve menos de una semana en el país y además suelo viajar ligero. 

Luego de casi dos horas de revisiones e interrogatorios en los que ya estaba realmente harto porque eran las mismas preguntas una y otra vez, llaman a un personal uniformado el que nuevamente me hace entrar a una cabina cerrada y repite las mismas preguntas que el anterior. A esta altura ya estaba un poco desesperado y muy asustado y no sabía como convencer a esta gente de que no llevaba droga, ni me drograba, ni estaba practicando ninguna actividad ilícita en ese país. 

Finalmente me dejan ir y avisan por radio para que el avión me esperase ya que fuí el último pasajero en subir. Luego al subir me quedé con una sensación amarga de culpa, como si realmente hubiese hecho algo malo y sería una especie de fugitivo de la justicia. 

Al salir de este aeropuerto que por si no lo dije antes fue el de Cochabamba, me encontraba por tomar una conexión en Santa Cruz de la Sierra hacia Buenos Aires. 
Aquí otro control más en el que se me acerca otro personal de seguridad y me hace esperar en una especie de sala de espera. Al comentarle que ya me habían revisado en el anterior aeropuerto me dice en voz baja que yo tenía todo el perfil de drogaticto. Me pregunta por qué tenía los ojos irritados, obviamente era del mal dormir y de la angina. La misma pregunta tonta de por qué llevo tan poco equipaje como si para irse una semana de viaje hay que llevarse hasta la heladera y por llevar una mochila ya se es sospechoso de narcotráfico.
Finalmente me toman una placa radiográfica y sospecha de mi porque tener muchos sellos en el pasaporte algo que en teoría debería de jugarme a favor ya que nunca había tenído problemas en otros países ni aeropuertos. Otro interrogatorio más de si alguna vez consumí drogas y si mi destino final era Madrid luego de repetirle 5 veces que era Buenos Aires. 

Como la vez anterior tuve que correr hacia el avión y quedarme con la sesanción amarga de haber sido sospechoso de tráfico de drogas. 

Quizás lo más irónico de todo esto fue que ya había entrado anteriormente a Bolivia por tierra en la frontera con Argentina y jamás me revisaron ni pidieron documentación alguna.